
Periodoncia
Enfermedad Periodontal
La periodontitis (piorrea) es una enfermedad crónica provocada por el cálculo y la placa dentaria que se adhieren al diente en caso de no conseguir una higiene dental correcta. Normalmente comienza como una gingivitis (inflamación de la encía) que si no es tratada a tiempo puede progresar a una periodontitis.
Los síntomas más habituales son los siguientes:
- Sangrado de las encías con el cepillado.
- Enrojecimiento, inflamación o sensibilidad en las encías.
- Mal aliento persistente.
- Retracción de las encías o dientes que parecen más largos.
- Movilidad dental en casos avanzados.
Esta patología elimina el soporte del diente, perdiéndose hueso, retrayéndose la encía y provocando una inflamación que produce el típico sangrado de encías. Y si se deja el suficiente tiempo sin tratar, puede provocar una pérdida de hueso suficiente para que los dientes puedan llegar a moverse en mayor o menos medida en función de la gravedad de la periodontitis.
Su tratamiento puede ser convencional o quirúrgico:
- Convencional: Este tratamiento es el raspado y alisado radicular, una limpieza en profundidad con anestesia mediante técnicas ultrasónicas y mecánicas para eliminar el cálculo y placa dentaria que se encuentra debajo de la encía, para así conseguir la curación y eliminar el sangrado que produce.
- Quirúrgico: Cuando el raspado y alisado no es suficiente, en ocasiones se debe cortar la encía para poder alcanzar el cálculo y placa más profundos para poder así curar la infección y parar la enfermedad periodontal.
Tras el tratamiento periodontal, se recomienda realizar mantenimientos cada 6 meses o cada año durante los primeros dos años para asegurar que el tratamiento resulte exitoso y no vuelva a aparecer o desarrollarse la enfermedad periodontal. Así como revisar hábitos de higiene y técnicas de cepillado en caso de encontrar nuevamente placa.
Regeneración de la encía
La regeneración de la encía consiste en; mediante cirugía; recuperar la encía perdida por distintas patologías como puede ser una enfermedad periodontal, retracción por fuerzas de flexión por bruxismo, prematuridades, zonas edéntulas, frenillos… Con dicho tratamiento conseguimos no solo una mayor salud de las encías, sino que se recupera también la estética perdida por dicha retracción de las encías.
Durante la cirugía:
- Se limpia profundamente la zona afectada eliminando bacterias y tejido dañado.
- Se colocan el injerto, que normalmente se toma del paladar para regenerar la zona ya sea para tapar recesiones o para recuperar grosos de encía.
- Se sutura cuidadosamente el área para favorecer la cicatrización y proteger los tejidos en recuperación.
Las principales indicaciones para este tratamiento son las siguientes:
- Recesiones antiestéticas visibles a simple vista durante la sonrisa.
- Necesidad de conseguir un mayor grosor de encía para proteger implantes recién colocados.
- Proteger encías débiles con tendencia a la gingivitis y a la recesión ya sea por bruxismo o patología periodontal.